Créditos personales

Créditos personalesEn el ámbito económico el crédito es una operación financiera en la que una persona presta una determinada cantidad de dinero a otra tras un compromiso de devolución en cantidad y plazo según condiciones pactadas de antemano. Por extensión, se trata del derecho que tiene una persona acreedora de recibir de otra deudora esta cantidad y es utilizado para conseguir una riqueza futura. Es decir, se cambia un bien presente (el dinero), por otro que le será devuelto con intereses, tras “confiar” en la voluntad y solvencia del deudor.

Los créditos personales se han convertido en la fórmula más frecuente de financiación para los particulares. Gracias a ellos hemos podido adquirir servicios y bienes (principalmente inmobiliarios) cuya adquisición estaba muy lejos de nuestra capacidad económica real. La confianza que depositaban las entidades financieras en la solvencia de sus clientes era la base del mercado crediticio que ha permitido a tantos ciudadanos ver cumplidas sus expectativas personales y profesionales.

Con la llegada de la crisis (o a causa de ella, según quién lo valore), se desestabilizó el delicado equilibrio que existía entre la solvencia económica de los ciudadanos y los riegos que asumía la banca a la hora de otorgar créditos. La pérdida de empleo y la bajada de salarios conllevaron la merma de poder adquisitivo y comenzaron los impagos de cuotas y facturas. Los bancos endurecieron las condiciones para acceder al crédito y así se cerró el círculo.

Los minicréditos personales

A pesar de que el grifo del crédito de la banca tradicional se ha cerrado para muchos, todavía queda una fuente de la que tomar pequeños sorbos que nos ayuden a pasar el mal trago. Se trata de los minicréditos personales. Pequeños ingresos de hasta 600 euros que, si bien no van a sanear nuestras cuentas, si pueden ayudarnos a pagar facturas de luz, descubiertos bancarios, cuotas atrasadas de hipotecas o pensiones y pequeños gastos. También pueden servirnos para abonar el cargo si estamos incluidos en un listado de morosidad como ASNEF, gracias a lo cual estaremos en disposición nuevamente de acceder a los tradicionales créditos bancarios o a préstamos de mayor cuantía que los que ofrecen las empresas financieras de minipréstamos.

Es una opción que tener en cuenta pero que hay que emplear con la necesaria cautela. Como hemos mencionado, pueden ayudarte a superar necesidades puntuales de liquidez, pero empleados de manera reiterada y sin un oportuno control pueden convertirse en un lastre para el avance de tu economía particular.. Si vaticinas dificultades para abonar el préstamo a corto plazo, te recomendamos que reconsideres la idoneidad de solicitarlo, ya que si incurres en impagos el monto total de la deuda aumentará considerablemente, por consiguiente, te resultará más difícil reintegrar el importe acumulado.

Si por el contrario, tienes una necesidad puntual de liquidez, pero dispones de un ingreso puntual que sustente tu economía doméstica, valora la oportunidad de solicitar un  préstamo urgente de pequeño importe. Un tipo de crédito personal con características muy particulares que te ayudarán a sortear el bache financiero.

Puedes contar con la ayuda de Sucredito.es para conseguir hasta 600 euros en menos de una hora. Y recuerda: emplea nuestros minicréditos como un recurso de emergencia para salir de apuros puntuales.

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Los créditos personales se han convertido en la fórmula más frecuente de financiación para los particulares. Puedes conseguir hasta 500 euros en menos de una hora.
 
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